Profesionales independientes del sector socio-sanitario, comprometidos con la salud y el bienestar de las personas que cuidamos, mayores y/o dependientes. Somos cuidadores en la zona de Madrid.
En Alma trabajamos para mantener su calidad de vida en el propio domicilio y evitar, en la medida de lo posible, la institucionalización de las personas dependientes. En algunos casos, se tratará de complementar la atención que recibe en su casa con la que puede proporcionarles un centro de día. Y sólo cuando sea imprescindible, haremos que sea más llevadero para el usuario y familiares el ingreso en una residencia, de forma temporal o definitiva.
Es normal que con la edad se vayan perdiendo ciertas condiciones físicas, agilidad, resistencia… Pero ello no significa necesariamente perder capacidad intelectual o estar enfermo, y mucho menos dejar de tener emociones y deseos. Estamos convencidos de que en la mayoría de los casos, las personas mayores prefieren permanecer en sus casas, rodeados de sus recuerdos y cerca de sus vecinos, en un entorno social conocido y amigable. Son reacios a tener que hacer las maletas antes de tiempo, y hasta el final desearían poder recibir en su “domicilio de toda la vida” a familiares y amigos.
En Alma hacemos nuestro el objetivo que plantea la Ley de Dependencia (1), esto es la “promoción de la autonomía personal y la atención (socio-sanitaria) a las personas en situación de dependencia”, cuidados que deberán ser integrales y centrados en la persona. Y creemos que sólo en casos extremos, como consecuencia de un deterioro cognitivo grave o del aislamiento social, en los que la persona mayor requiera de una supervisión continuada a lo largo de todo el día, puede ser recomendable el ingreso en un centro geriátrico. Eso si, tras la valoración geriátrica que lleve a cabo un equipo interdisciplinar -médico, enfermería, trabajador social, terapeutas y auxiliares-, e informada la familia o personas allegadas.
En Alma sabemos por propia experiencia que a las personas mayores y/o dependientes, una vez institucionalizadas, no será posible proporcionarles los cuidados que verdaderamente requieren, como tampoco se podrán realizar terapias preventivas ni actividades que sean significativas y enriquecedoras para ellas. No por falta de preparación, ni por dejación en sus funciones de los profesionales encargados de sus cuidados sino, sencillamente, por falta de recursos materiales y humanos. En estos centros asistenciales recibirán naturalmente la medicación pautada por el médico y se les proporcionarán las ayudas técnicas necesarias para el desarrollo de actividades de la vida diaria; se les aseará y se les vestirá de forma adecuada; e incluso puede que se les lleve a la peluquería y al podólogo -siempre que el residente asuma el coste de los servicios, normalmente externalizados-. Pero, en nuestra opinión, les faltará lo más importante para ellos: ser tratados de forma personal y diferenciada, con paciencia y con palabras amables; también ser escuchados y sus costumbres respetadas; y todo ello con una sonrisa sincera, que sólo pueden ofrecerles personas que aman su profesión.
Porque trabajamos con personas mayores que tienen muchas cosas que enseñarnos y que desearían ser escuchadas con atención, con hombres y mujeres en la etapa más delicada de su vida, complicada y dolorosa en muchos casos, queremos cuidarles y ser su compañía.
(1). Ley de Dependencia:  Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia.
https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-21990
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